Abriendo mi Corazón 18 Junio 2017

Papá por Siempre "Cuando Dios nos manda una difícil enfermedad,EL CÁNCER”.

 

Mi nombre es Juan Carlos Fuentes Mena y quiero contar mi historia…

Tengo 49 años, padre de dos maravillosos hijos y abuelo de Alonsito, soy nacido y criado en la casa del Señor, con ambos padres cristianos que me han inculcado valores de acuerdo a la enseñanza de Dios. 

Me case a los 27 años con Vanissa Valenzuela la hermosa madre de mis hijos, la conocí en la iglesia, estuvimos en el coro de niños, después en el cuerpo de juventud mixta, éramos solamente hermanos en el señor y uno como joven mira donde puede estar su esposa y ahí estuvo siempre en mi iglesia, un  día con la juventud viajamos a Lota y ahí tuve tiempo  para conocerla mucho mejor, desde ese día quedamos muy enamorados, a los dos años después nos casamos y aunque éramos muy distintos, la ame por sobre todas las cosas, tuvimos dos hijos Macarena y Nicolás que llenaron nuestras vidas de felicidad y amor. Ser padre es una de las bendiciones más lindas que Dios nos puede dar.

Nuestro matrimonio fue único, siempre estuvimos tomados de la mano de Dios y aunque pasamos por muchas pruebas y dificultades, nunca flaqueamos en nuestra fe. Fuimos un complemento perfecto, ya que ante todo nuestra mirada estaba puesta en el Señor. Estábamos a punto de cumplir 20 años de matrimonio cuando Dios nos manda una difícil prueba a nuestra familia, mi esposa es diagnosticada de cáncer al colon, ramificándose al hígado, ya que era un cáncer muy avanzado donde los doctores no daban muy buenas expectativas, pero aun así nosotros no perdíamos la fe en que Dios podía darle un maravilloso testimonio de sanidad.

Muchas veces nuestros planes no son los mismos de nuestro Dios, a él le plació llevársela a sus brazos, fue un proceso muy duro para mis hijos, suegros, familia y para mí, en general, todos la amábamos mucho, sin duda era una persona admirable y digna de imitar, pero Dios siempre estuvo a nuestro lado, él nos dio fortaleza, paz y consuelo necesario para poder seguir adelante sirviéndole a él, tal como lo hubiera querido ella. Tuve la difícil misión de ir con mi hija Macarena y con mi prima Mercedes de ir a elegir un ataúd para mi esposa, unos de los momentos más tristes que nos tocó vivir. Aun así, estábamos de la mano de nuestro Dios, el cual nos dio la paz en todo momento.

Al otro día, en el cual ella falleció, iba viajando junto a mi pastor Mauricio Moreno, mi pastora Norma y un grupo de hermanos que iban a donar sangre y a eso de las 09:20 de la mañana el día 29 de noviembre del 2014 me llaman de la Fundación Arturo López Pérez (FALP) que ella había dado su último suspiro, fue un momento muy triste y difícil ya que tuve la responsabilidad de llamar a mis hijos, mis suegros, mis padres y familia para darles la terrible noticia.

De ahí traerla a Rancagua, donde estaba toda mi iglesia esperándonos. Vany tuvo una despedida hermosa, era muy querida y apreciada por muchas personas.

Cuando nuestros seres amados son llevados hacemos preguntas difíciles. ¿Por qué Dios permite que el cáncer cause tanto daño en los cuerpos de las personas?, ¿Por qué no siempre son sanados cuando oramos?. Quienes vestimos la etiqueta de ser evangélicos, no nos va bien cuando la gente muere por enfermedad. Se nos ha enseñado que Dios “siempre” sana, especialmente si oramos en comunión por una misma causa, sanidades milagrosas ocurren.

Pero Dios también nos enseña a través de Job que debemos mantener en mente la eternidad cuando caminamos a través de las pruebas. Job tuvo que aprender a ver la vida y la muerte desde la amplia perspectiva de Dios en lugar de su punto de vista humano insignificante. 

La fe de Job fue probada como el oro. Después de experimentar increíbles pérdidas, fue capaz de decir: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios.” (Job 19:25-26) Job hizo esa máxima confesión de fe en su momento más oscuro. Contempló su pobreza, penuria, enfermedad y muerte en la cara y declaró que a pesar de sus circunstancias, sería resucitado y viviría eternamente con el Señor. Estaba tan seguro de su relación personal con Dios que los ataques y acusaciones de Satanás no lo sacudieron. Él perseveró. Se aferró a la fe. Y en lugar de enfocarse en sus circunstancias sombrías, miró su brillante futuro en el cielo.

Así fue como decidí afrontar como hijo de Dios, como esposo y padre la muerte de Vany. Rehusé preguntar si oramos y ayunamos lo suficiente, si la unción de sanidad fue lo suficientemente fuerte o si tuvimos la suficiente fe para producir el milagro. Debemos entender que El más grande milagro ocurrió cuando Vany pasó de esta vida a la siguiente y comenzó una eternidad con nuestro Dios.

Ya han pasado 2 años de la partida de Vany, estos años han sido difíciles, ahora vivo solo con mi hijo Nicolás, ya que mi hija se casó tiene su casita, gracias a Dios ella tiene su bendición, su esposo Carlos y su pequeño hijo Alonsito que ha sido de mucha bendición para mis suegros y especialmente para mí, es un angelito que llego a suplir la falta de mi esposa.

No ha sido fácil tomar la crianza solo como padre, he tenido mucho apoyo familiar, aun así, el proceso ha sido difícil, Vany era un pilar fundamental en mi vida y la de mis hijos. Dios me ha enseñado a realizar ambos roles a la vez, uno no se da cuenta como el nos da la sabiduría necesaria, en especial criando solo a mi niño de 16 años, una etapa en la que se necesita mucho del amor de la madre.

Confío en un Dios que todo lo puede, que nos fortalece a diario, y he aprendido con el pasar del tiempo que jamás nos dejará, ya que me lo ha demostrado así, y aunque la tristeza es grande, es aún más grande la bendición de tenerlo a él, dándonos paz y consuelo para nuestras vidas. Y cada día que pasa, me doy cuenta que hay una enseñanza detrás de cada prueba y testimonio.

Pues Dios nos hizo comprender que , Si el cáncer ocurre. Algunas veces mata. Pero el cáncer no gana cuando la persona que lo sufre es un cristiano, o conocedor de Dios. Al contrario si conoce a Dios aunque tenga una enfermedad terminal, experimentará el más poderoso de todos los milagros de Dios cuando muera.

Por supuesto que deseamos que nuestros seres queridos sean sanados. Por supuesto que deberíamos orar por los milagros. Pero si Dios no nos contesta como nosotros insistimos que debería, debemos descansar en su soberanía que todo lo sabe y regocijarnos en el hecho de que Jesús ha vencido a la muerte.

Le dijo Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” San Juan 11 25-26

Esperando que mi testimonio sirva para todas las personas que están viviendo un momento difícil. Decirles: No están solos Dios siempre nos acompaña en todo momento y más en los momentos de dolor. Su amor es inmenso y su voluntad es soberana.

Agradezco primeramente a Dios, a mis pastores y a cada cuerpo de la iglesia por haber estado presente en muchos detalles que en ese momento de dolor uno no los piensa, mis pastores han sido unos padres espirituales ejemplares, a mí como hijo espiritual no me han dejado en ningún momento solo, en ningún ámbito.

Gracias a todos por leer mi historia, Que Dios les bendiga.

 

 Nuestros Profesionales Responden:

 

Jeannette Bustos Sepúlveda 

Psicóloga universidad de las Américas - Psicóloga Clínica

Hna. IMPCH

  

El duelo, ¿como sobrellevar la muerte de un ser querido? 

Sobrellevar la pérdida de un ser querido, puede ser sin duda uno de los mayores retos que podemos enfrentar en la vida los seres humanos, la muerte de tu compañero de vida, puede causar un dolor más profundo aún, podemos ver la  perdida como una parte natural de la vida, pero aun así, nos pueden  embargar la confusión y  una serie de interrogantes, lo que puede dar lugar a largos periodos de tristeza y depresión.

Todos los seres humanos reaccionamos diferente frente a la muerte y echamos mano a nuestros propios mecanismos de defensa que por naturaleza tenemos.

La desazón y el titubeo en estos casos son comunes, y nosotros los cristianos no estamos exentos  de eso, ¿cómo aceptar que Dios se lleve al ser que tanto amamos? , Cuantas veces me ha tocado oír eso en consulta, ¿si Dios es Amor, porque me quito a…, Por qué me causo este dolor?

Como profesional del área, donde por misericordia Dios me tiene , he podido escuchar muchos testimonios parecidos que nos llevan a una sola conclusión, que somos cristianos , inmersos en un mundo lleno de adversidades y dolor y que Dios nos hace pasar por pruebas  así,  sin soltarnos de su mano jamás. 

El tiempo no cura las heridas cuando hemos tenido que decir adiós a un ser amado, solo nos enseña cómo vivir con ese profundo vacío que queda en nuestra vida, compartir este dolor ayuda, Eclesiastés 4:10 “si caen, el uno levanta al otro, hay del que cae y no tiene quien lo levante”

Los hijos de DIOS debemos seguir eso, poder buscar ayuda de igual forma con algún profesional, pero por sobre todas las cosas, no perder nunca la fe que tenemos puesta en él, entender y aceptar que los dolores también forman parte de nuestras vidas, que de igual forma sufriremos pérdidas irreparables y dolores que creeremos jamás podremos sanar, solo puedo decir que si tu fe esta puesta plenamente en DIOS esto se podrá sobrellevar mejor.

En los designios de Dios, nuestros sufrimientos nunca son un desperdicio, bendito sea el Dios de misericordia que nos consuela de todas nuestras tribulaciones, para que podamos nosotros también consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación, con la que nosotros somos consolados por DIOS. (2 corintios 1: 3, 4)

 

Agradecemos a Todos nuestros Hermanos que hicieron posible la realización de este articulo que esperamos haya sido de mucha bendición.

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