Actualidad 25 Octubre 2017

Institución de la Santa Cena del Señor

Algunas Iglesias tienen un ritual elaborado; otras emplean  solo las palabras del Evangelio y de las Epístolas. Tienen un gran significado para muchas almas. La media común romana no es evangélica. Los romanistas creen que el pan y el vino se cambian literalmente en el cuerpo y la sangre de nuestro Salvador. No hay tal cosa; la Cena es conmemorativa, conmemora su muerte, su pasión. Desde luego, para los evangélicos está rodeada de solemnidad y reverencia. Consideramos algunos puntos relacionados con la institución de tan bendita Cena.

El lugar, el aposento alto de un hogar en Jerusalén. Sin duda, un lugar tranquilo y en el cual probablemente se habían celebrado actos de naturaleza religiosa de acuerdo con las costumbres de los judíos. Quizás era allí donde celebraban la pascua aquella familia.

Preparación que hubo. El dueño había preparado aquel lugar, lo había limpiado y lo tenía listo para tener en él la pascua. Una mesa con un paño limpio, una copa con jugo de uva, unas rebanadas de pan sin levadura, eso era todo, suponemos. Podemos añadir aquí lo que dice un comentarista: “Era costumbre de los rabinos y sus discípulos reunirse en la tarde de los grandes días de fiesta y saludar la venida de las seis con una sencilla comida de pan y vino y la participación de la copa de  amor. Des esta fiesta de amor pre cristiana fue que Cristo participó; no se mencionan ni el cordero ni las hierbas amargas.

El oficiante. Jesús mismo ofició. Al conmemorar hoy la Eucaristía el cristiano debe estar seguro de aquello que se originó con un mandamiento específico de Jesús.

Los participantes. Allí estaban los discípulos, Judas entre ellos. Cristo no se fijó en sus imperfecciones sino en lo que llegarían a ser. Les dio buen ejemplo de amor y servicio al lavarles los pies. Ellos necesitaban participar de aquel acto que era por ellos. ¿Quiénes participan hoy de la Cena? ¿Participan todos los creyentes?

La conversación. Durante la Cena platicaron íntimamente. Jesús les habló del traidor y de la traición. Les habló del primer mandamiento, de las moradas eternas, de la Vida Verdadera, del Espíritu Santo, etc. Fue una larga y seria conversación, como pocas veces, tratándose de corazón. Así debe celebrarse hoy la Cena, para hablar de las cosas espirituales que atañen a nuestra lealtad, servicio y fe. 

La consagración. Mateo dice: “Bendijo el pan”, Marcos dice: “Tomó Jesús, y bendiciendo lo dio a los discípulos”, Lucas y Pablo dicen: “Habiendo dado gracias”. Notad la sencillez; no hay difícil ritual. Era la manifestación, el sentir que había en el Maestro. El pan y el jugo del cual participamos hoy están bendecidos. Solo hay que tomarlos con toda reverencia.

El significado. El pan y el vino eran solo símbolos. Al tomar el pan dijo: “Este es mi cuerpo que por vosotros es dado”. Y al tomar el cáliz dijo: “Esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos se derrama”. Y la orden de Jesús fue que al celebrar la Cena del futuro, lo hicieran en su nombre, en memoria de su sacrificio. Y añadió la declaración: Todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que vuelva”. Un memorial, una profecía.

El postludio. “Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas”. El himno incluía los salmos 115 al 118. ¡Con qué espíritu cantaría Jesús en presencia de los sucesos que se avecinaban!


Fuente: Revista Chile Pentecostal, Sección "Tema Doctrinal" por nuestro Obispo Mamerto Mancilla Tapia



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